Ley
Emilia
Esta
normativa nació de una petición ciudadana, que lleva el nombre de Emilia por la
menor fallecida Emilia Silva Figueroa, es una ley que representa a miles de
familias y amigos que han perdido a un ser querido por causa de un conductor
irresponsable que está bajo los efectos del alcohol. Se encuentra en vigencia
desde el 16 de septiembre de 2014, se sanciona con cárcel efectiva de al menos
un año a los conductores en estado de ebriedad que generen lesiones graves
gravísimas o la muerte.
La
modificación a la ley del tránsito en cuanto a delito de manejo en estado de
ebriedad, “Ley Emilia”, busca reducir las cifras de accidentes de tránsito y
las tragedias que se provocan. Con esta ley se busca prevenir los accidentes
causados por personas imprudentes que conducen bajo los efectos del alcohol y
así se evita la muerte de inocentes.
Esta
normativa busca lograr que la sociedad tome conciencia y mida el peligro que
conlleva conducir bajo los efectos del alcohol.
Esta
medida que se ha tomado, en mi punto de vista es perfecta para aquellos que no
toman conciencia que la vida de ellos mismos como la de otro inocente, sin
culpa de sus imprudencias, sufran lesiones gravísimas o incluso la muerte, que
la pena de cárcel sea más prolongada en caso de reincidencia, es completamente
necesaria ya que reincidir en lo mismo es una falta grave debido a que a la
primera se deberían tomar las medidas necesaria para que no vuelva a suceder lo
mismo.
En
muchos casos, como el de la misma Emilia son niños los que sufren con la consecuencia
de los actos de personas adultas, es por eso que mi postura frente a este caso
va en apoyo para que vidas inocentes no corran con los mismas resultados, que
los lleven a la muerte, o que los dejen en un estado que les impida desarrollar
todo tipo de actividad que realizaban en su vida diaria, como en estado
vegetal, parapléjicos, entre otras condiciones graves de salud.
Esta
es una instancia donde se modifica y endurece las sanciones de ley de tránsito,
y que ya mucha gente se está concientizando con el tema y prefieren no beber
nada de alcohol para no sufrir las duras penas de cárcel y las consecuencias
que se producen en estos casos.
Mi
posición frente a este tema va en completa aprobación en lo que se refiere a
las duras y estrictas medidas que se toman para aquellos imprudentes que
conducen bajo los efectos del alcohol, en muchos de los casos somos precavidos
y responsables con criterio, prudencia y atención cuando vamos conduciendo,
pero lo lamentable es que por mucho que uno tenga cualidades positivas al
momento de conducir, hay individuos que nos perjudican con sus
irresponsabilidades e imprudencias y de este modo nos involucran en accidentes
donde en los peores de los casos se puede producir hasta la muerte de un
tercero que es total y absolutamente inocente.
La
promulgación de la ley Emilia por parte de la Presidenta Michelle Bachelet
representa un importante avance para que como sociedad tomemos conciencia de un
hecho tan peligroso como la conducción en estado de ebriedad , situación que no
solo afecta a quien comete este delito, sino que a terceros que en muchos
casos son quienes tiene las peores
consecuencias de estos hechos, a través de estas modificaciones legales se está
dando una potente señal en sentido, llamando a la responsabilidad a los
conductores y estableciendo sanciones adecuadas para quienes transgredan la ley.
La
Ley Emilia se traduce en un aumento de las penas, sancionando con cárcel
efectiva de al menos 1 año a los conductores en estado de ebriedad que generen
lesiones graves, gravísimas o la muerte. En el caso de que se ocasione la
muerte o lesiones graves o gravísimas será de 3 años y un día a 5 años, multa,
decomiso del vehículo e inhabilidad perpetua para conducir. En los casos de
reincidencia, conductor profesional en el ejercicio de sus funciones o
conducción con licencia cancelada o inhabilitada se le otorgará connotación de
delito calificado, con pena de 5 años y un día a 10 años. Asimismo, se
establece el delito por fuga del lugar del accidente, y por la negativa a realizarse
los exámenes respectivos.
Pero
sin embargo hay personas que aun así con todas las medidas que sostiene la ley
Emilia no le dan la seriedad que el tema representa, y que siguen cometiendo la
imprudencia que es conducir en estado de ebriedad, infringen la ley e
involucran a terceros que son radicalmente inocentes en estos escenarios de
irresponsabilidad, no son capaces de ver más allá de la realidad en la cual
están envueltos, que el alcohol es una droga la cual los efectos que produce en
el organismo es negativo, por lo tanto el conducir con 0,8 o más grados de
alcohol en la sangre, los inhabilita para conducir un automóvil. La ley Emilia
ya está vigente en nuestro país, por lo tanto, el conducir bajo los efectos del
alcohol tiene su condena y se paga con cárcel, nadie puede decir o expresar que
desconocen información sobre el tema, o nadie puede negarse a realizar el
examen de alcotest o alcoholemia cuando se conduce en estado de ebriedad,
porque es la justicia quien se encarga de respaldar y ejecutar las penas de
este delito.
Para
concluir con las alturas que lleva esta ley, cabe destacar que se espera la
reducción de gente que sufre lesiones graves, gravísimas o la muerte causada
por imprudentes al volante que se atreven a conducir en estado de ebriedad, se
espera que ya no se cobren más infracciones o que al menos el numero disminuya
para lograr una tranquilidad en la sociedad, y así evitar más muertes de
personas inocentes, creo que la decisión de ser un conductor responsable es
mucho más fácil que beber alcohol, conducir, ir preso y más aún quitarle la
vida a un ser inocente.