miércoles, 5 de noviembre de 2014

Ley Emilia
Esta normativa nació de una petición ciudadana, que lleva el nombre de Emilia por la menor fallecida Emilia Silva Figueroa, es una ley que representa a miles de familias y amigos que han perdido a un ser querido por causa de un conductor irresponsable que está bajo los efectos del alcohol. Se encuentra en vigencia desde el 16 de septiembre de 2014, se sanciona con cárcel efectiva de al menos un año a los conductores en estado de ebriedad que generen lesiones graves gravísimas o la muerte.
La modificación a la ley del tránsito en cuanto a delito de manejo en estado de ebriedad, “Ley Emilia”, busca reducir las cifras de accidentes de tránsito y las tragedias que se provocan. Con esta ley se busca prevenir los accidentes causados por personas imprudentes que conducen bajo los efectos del alcohol y así se evita la muerte de inocentes.
Esta normativa busca lograr que la sociedad tome conciencia y mida el peligro que conlleva conducir bajo los efectos del alcohol.
Esta medida que se ha tomado, en mi punto de vista es perfecta para aquellos que no toman conciencia que la vida de ellos mismos como la de otro inocente, sin culpa de sus imprudencias, sufran lesiones gravísimas o incluso la muerte, que la pena de cárcel sea más prolongada en caso de reincidencia, es completamente necesaria ya que reincidir en lo mismo es una falta grave debido a que a la primera se deberían tomar las medidas necesaria para que no vuelva a suceder lo mismo.
En muchos casos, como el de la misma Emilia son niños los que sufren con la consecuencia de los actos de personas adultas, es por eso que mi postura frente a este caso va en apoyo para que vidas inocentes no corran con los mismas resultados, que los lleven a la muerte, o que los dejen en un estado que les impida desarrollar todo tipo de actividad que realizaban en su vida diaria, como en estado vegetal, parapléjicos, entre otras condiciones graves de salud.
Esta es una instancia donde se modifica y endurece las sanciones de ley de tránsito, y que ya mucha gente se está concientizando con el tema y prefieren no beber nada de alcohol para no sufrir las duras penas de cárcel y las consecuencias que se producen en estos casos.
Mi posición frente a este tema va en completa aprobación en lo que se refiere a las duras y estrictas medidas que se toman para aquellos imprudentes que conducen bajo los efectos del alcohol, en muchos de los casos somos precavidos y responsables con criterio, prudencia y atención cuando vamos conduciendo, pero lo lamentable es que por mucho que uno tenga cualidades positivas al momento de conducir, hay individuos que nos perjudican con sus irresponsabilidades e imprudencias y de este modo nos involucran en accidentes donde en los peores de los casos se puede producir hasta la muerte de un tercero que es total y absolutamente inocente.  
La promulgación de la ley Emilia por parte de la Presidenta Michelle Bachelet representa un importante avance para que como sociedad tomemos conciencia de un hecho tan peligroso como la conducción en estado de ebriedad , situación que no solo afecta a quien comete este delito, sino que a terceros que en muchos casos  son quienes tiene las peores consecuencias de estos hechos, a través de estas modificaciones legales se está dando una potente señal en sentido, llamando a la responsabilidad a los conductores y estableciendo sanciones adecuadas para quienes transgredan la ley.
La Ley Emilia se traduce en un aumento de las penas, sancionando con cárcel efectiva de al menos 1 año a los conductores en estado de ebriedad que generen lesiones graves, gravísimas o la muerte. En el caso de que se ocasione la muerte o lesiones graves o gravísimas será de 3 años y un día a 5 años, multa, decomiso del vehículo e inhabilidad perpetua para conducir. En los casos de reincidencia, conductor profesional en el ejercicio de sus funciones o conducción con licencia cancelada o inhabilitada se le otorgará connotación de delito calificado, con pena de 5 años y un día a 10 años. Asimismo, se establece el delito por fuga del lugar del accidente, y por la negativa a realizarse los exámenes respectivos.
(Gobierno, 2014)
Pero sin embargo hay personas que aun así con todas las medidas que sostiene la ley Emilia no le dan la seriedad que el tema representa, y que siguen cometiendo la imprudencia que es conducir en estado de ebriedad, infringen la ley e involucran a terceros que son radicalmente inocentes en estos escenarios de irresponsabilidad, no son capaces de ver más allá de la realidad en la cual están envueltos, que el alcohol es una droga la cual los efectos que produce en el organismo es negativo, por lo tanto el conducir con 0,8 o más grados de alcohol en la sangre, los inhabilita para conducir un automóvil. La ley Emilia ya está vigente en nuestro país, por lo tanto, el conducir bajo los efectos del alcohol tiene su condena y se paga con cárcel, nadie puede decir o expresar que desconocen información sobre el tema, o nadie puede negarse a realizar el examen de alcotest o alcoholemia cuando se conduce en estado de ebriedad, porque es la justicia quien se encarga de respaldar y ejecutar las penas de este delito.
Para concluir con las alturas que lleva esta ley, cabe destacar que se espera la reducción de gente que sufre lesiones graves, gravísimas o la muerte causada por imprudentes al volante que se atreven a conducir en estado de ebriedad, se espera que ya no se cobren más infracciones o que al menos el numero disminuya para lograr una tranquilidad en la sociedad, y así evitar más muertes de personas inocentes, creo que la decisión de ser un conductor responsable es mucho más fácil que beber alcohol, conducir, ir preso y más aún quitarle la vida a un ser inocente.